Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog
27 enero 2012 5 27 /01 /enero /2012 01:26

Joseph_Stalin_and_Maxim_Gorky_1931.jpg

 

He leído tres obras sobre Stalin en los recientes días, he leído asimismo obras de Stalin y obras sobre la Unión Soviética en la época de Stalin. He visto películas sobre el dictador soviético, sobre su policía secreta, sus crímenes, los gulags, etc. También he leído textos apologéticos de Stalin y con ello es  el momento de hacer un balance de lo que sé y lo que no quisiera olvidar. Lo primero: la biografía política escrita por Isaac Deutscher me pareció excelente y muy completa, aunque falta información sobre el último año de vida del tirano, sobre el llmado 'complot de los médicos', y sobre la supuesta locura de Stalin y su pretensión de declarar la tercera guerra mundial. Lo más destacable es la impresión de Deutscher sobre la fortuna de ese humilde bolchevique, que pasa del estatus de mero revoltoso a ser el hombre más poderoso del planeta. ¿Cómo ocurre tal cosa? Independientemente de los pormenores, lo importante es que Deutscher ve el contexto social georgiano-ruso de Stalin inmerso en un movimiento revolucionario tan profundo que el propio Koba tendrá que transitar por una transformación tan radical que nos resultará difícil encontrar al mismo personaje año con año. Por ejemplo, fueron sus enemigos políticos, Kaménev, Trotsky, Bujarin y Zinoviev, quienes dieron inicio a las confrontaciones entre facciones y en su función de secretario del partido correspondió a a Stalin llamar a la reconciliación y limar las asperezas entre los líderes bolcheviques. Hay, pues, una dinámica política que supera la personalidad de los personajes y los empuja a una confrontación inevitable. Dicha confrontación estuvo, a su vez, marcada por la alternativa socialismo en un solo país-revolución permanente, una alternativa dictada por la situación internacional más que por las ideas de Trotsky y Stalin.

Stalin no fue el único que adoptó la filosofía del amigo-enemigo, en la que cualquier otro lider regional, nacional, o incluso de su propia camarilla, era un posible rival y, por lo mismo, se volvía sujeto de sospecha y vigilancia. Esa misma política policiaca fue iniciada por Kaménev y Zinóviev, durante el triunvirato en contra de Trotsky. La política de rivalidades entre los bolcheviques fue cruel y acabó con la vieja guardia bolchevique, es cierto, pero fueron ellos los que la iniciaron para deshacerse de de otros socialistas. La máquina represora estaba echada a andar mucho antes de que Stalin asumiera el poder absoluto. 

Algo que llama la atención al leer los escritos de Stalin es el uso de términos policiacos y militares dentro de discusiones de tipo ideológico o literario. Términos como 'triturar', 'eliminar', 'desenmascarar' son comunes en el lenguaje de los escritos archidepurados de Stalin. Pero solo él podía hacer uso de los mismos. Sabemos lo que pasó a Yeshov cuando quiso hacer uso del lenguaje de su amo para impugnar a otro lider del Kremlin (Molotov, para ser precisos). Y ni mencionar el caso de Osip Mandelshtam. Vease: Epigrama contra Stalin (Osip Mandelstam)

Finalmente, apunto algo acerca de los actuales estudios sobre el estalinismo. Van desde aquellos, como Marc Ferro y Boris Groys, que equiparan a Hitler con Stalin, como dos tiranos del mismo calibre, hasta estudios más refinados sobre el manejo del espacio geopolítico en el arte y la cultura. link 

Ciertamente, son pocos los estudiosos que no mencionan al 'monstruo', sus crímenes y abusos policiacos, menos los que han explorado en los gustos literarios, musicales y fílmicos del 'tirano. Sabemos que su película favorita era Volga-Volga, de cuya primera actriz, Lyubov Orlova, parece haber estado enamorado. Igualmente, sabemos que admiraba las novelas de Máximo Gorki y se divertía con las obras de teatro de Bulgakov, a quien hizo una llamada telefónica para 'ponerse a su servicio'. La sombra del tirano aún cubre al hombre de carne y hueso. 

 

imagen: José Stalin y Máximo Gorki

Repost 0
Published by Carlos de Landa
Comenta este artículo
26 enero 2012 4 26 /01 /enero /2012 23:02


Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda.
Limpidez cuya extraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda..

¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.

No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.

Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.

Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.

Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es de día.

 

imagen2.jpg

Repost 0
Published by Carlos de Landa
Comenta este artículo
26 enero 2012 4 26 /01 /enero /2012 17:32

 

decerteau3Lo que llamamos espontáneamente historia no es sino un relato. Todo comienza con la presentación de una leyenda, que dispone los objetos “curiosos” en el orden en que es preciso leerlos. Es lo imaginario para que el que el otra parte repita solamente el aquí. Se impone un sentido recibido en una organización tautológica que no dice otra cosa sino lo presente. Cuando recibimos el texto, ya se llevó a cabo una operación que eliminó a la alteridad y su peligro, para no guardar del pasado, integrados en las historias que toda una sociedad repite en las veladas, sino fragmentos empotrados en el rompecabezas de un presente.

Estos signos acomodados en forma de leyenda pueden, sin embargo, ser analizados de otro modo. Entonces comienza otra historia que tiende a establecer la heteronomía (“esto pasó”) dentro de la homogeneidad del lenguaje (“esto se dice”, “esto se lee”). Historia que produce lo histórico en el elemento de un texto. Hablando con propiedad, en esto consiste hacer la historia

La palabra historia oscila entre dos polos: la historia que se cuenta (Historie) y la que ocurre (Gesichte). Esta distinción tiene el mérito de indicar, entre dos significaciones, el espacio de un trabajo y de una mutación. Porque el historiador parte siempre del primer sentido y tiende hacia el segundo, para descubrir con el texto propio de su cultura, la realidad de algo que pasó en otra parte y de otro modo; de esta manera produce la historia. Con los trozos que le organizo de antemano la organización de su sociedad, realiza desplazamientos, añade otras piezas, establece diferencias y comparaciones, descubre con estos indicios las huellas de otras cosas que lo remiten a una construcción ya desaparecida. Para resumir: crea ausencias. Con esos documentos -valiéndose de procedimientos de su oficio que no vamos a mencionar aquí- construye un pasado que es tomado, pero no absorbido por su nuevo discurso. Su trabajo es también un acontecimiento. Por el hecho de no repetir logra cambiar la historia-leyenda en historia-trabajo. El mismo proceso operativo transforma la relación del historiador con el objeto pasado del que se hablaba y la relación interna entre los documentos que contenían al mismo objeto.

Repost 0
Published by Carlos de Landa
Comenta este artículo
25 enero 2012 3 25 /01 /enero /2012 19:20
Repost 0
Published by Carlos de Landa
Comenta este artículo
25 enero 2012 3 25 /01 /enero /2012 18:34

 

L'homme seul,Willy Ronis

Soy un hombre herido.

Y me quisiera ir
Y finalmente llegar,
Piedad, donde se escucha
El hombre que está solo consigo.

No tengo más que soberbia y bondad.

Y me siento exilado entre los hombres.

Pero por ellos sufro.

¿No seré digno de volver a mí?

He poblado de nombres el silencio.

¿Hice pedazos corazón y mente
Para caer en servidumbre de palabras?

Reino sobre fantasmas.

Ah hojas secas,
Alma llevada aquí y allá…

No, odio el viento y su voz
De bestia inmemorable.

Dios, ¿aquellos que te imploran
No te conocen ya más que de nombre?

Me has expulsado de la vida. 

¿Me expulsarás de la muerte?

Quizás el hombre también es indigno de esperar.

¿Está seca también la fuente del remordimiento?

Qué importa el pecado,
Si ya no conduce a la pureza.

La carne recuerda apenas
Que ha sido fuerte alguna vez.

Es loca y gastada, el alma.

Dios, mira nuestra debilidad.

Queremos una certeza.

¿Ya ni siquiera ríes de nosotros?

Y compadécenos entonces, crueldad.

No puedo ya más estar amurallado
En el deseo sin amor.

Muéstranos un vestigio de justicia.

¿Cuál es tu ley?

Fulmina mis pobres emociones.
Libérame de la inquietud.

Estoy cansado de gritar sin voz.

 II

Melancólica carne
Donde brotó la alegría alguna vez,
Ojos entreabiertos en el cansado despertar,
¿Tú ves, alma demasiado madura,
El que seré, caído en tierra?

Está en los vivos el camino de los muertos.

Somos nosotros el torrente de sombras,

Son ellas el grano que nos estalla en sueño,

Suya es la lejanía que nos queda,

Y suya es la sombra que da peso a los nombres.

¿La esperanza de un montón de sombra
y no otra cosa es nuestra suerte?

¿Y tú, Dios, sólo serás un sueño?

Al menos a un sueño, temerarios,
Queremos que te parezcas.

Es fruto de la demencia más clara.

No tiembla en nubes de ramas
Como pájaros de mañana
Al filo de los párpados.

En nosotros está y languidece, llaga misteriosa.

 III

La luz que nos hiere
Es un filo cada vez más sutil.

¿No deslumbras tú, si no matas?

Dame esta alegría suprema.

 IV

El hombre, monótono universo,
Cree extender sus bienes
Y de sus manos febriles
No salen más que límites sin fin.

Sobre el vacío unido
A su hilo de araña,
No teme y no seduce
Sino el propio grito.

Repara lo gastado alzando tumbas,
Y para pensarte, Eterno,
No tiene más que las blasfemias.

 

versión: Rodolfo Alonso

imagen: Willy Ronis, El hombre solo

Repost 0
Published by Carlos de Landa
Comenta este artículo
24 enero 2012 2 24 /01 /enero /2012 20:33

battle

 

El genial ilustrador polaco-judío-americano, Arthur Szyk, realizó una de sus mejores obras en 1945, después de haberse consagrado internacionalmente, pocos años atrás, con las ilustraciones del Haggadah. La Batalla de Varsovia muestra a Sansón y los combatientes del ghetto pasando sobre el cadaver de un oficial nazi, al tiempo que se lanza una maldición al pueblo (Caín) alemán. En su nuevo país, los Estados Unidos (cuna de ilustradores como Norman Rockwell y Hal Foster), Szyk gozó de una enorme y merecida fama durante el período de Guerra, ilustrando para Collier's, Time y Esquire. En aquel momento decisivo, la esposa del presidente Roosvelt dijo de él: ésta es una guerra personal del señor Szyk con Hitler y estoy segura que Szyk no la perderá

Repost 0
Published by Carlos de Landa
Comenta este artículo
24 enero 2012 2 24 /01 /enero /2012 04:17

art-henri-matisse-music

 

Mil manos entreabren todas las cabelleras,
de mis manos recoge sus colores el día;
un suspiro es la brisa de mis barcas veleras;
del sueño que perdura parte mi lejanía.

Toda flor por desnuda parece una cautiva
que hace temblar el tacto con su esplendor celeste;
escucho, miro y pienso, y el cielo a la deriva
es para mi sencillo como quitada veste.

Explico mis palabras al paso de la ronda;
aplico el pie desnudo por el viento borrado;
desvelo para el mundo lo que el instante ahonda,
y el sol que se levanta del hombro deseado.

Explico la silueta que enmarca la ventana;
doy la clave de árboles, pájaros y estaciones,
la del sellado júbilo de la planta lozana,
la del sigilo extraño que habita los rincones.

Explico en infinitos negrura y transparencia;
descifro el destellante roce de las mujeres,
y en la cósmica cifra la individual presencia,
y la razón que aúna las cosas y los seres.

Me entregan su perfume las formas pasajeras,
y la página en blanco su musical acento;
y explico lo que hace las hojas más ligeras,
y de la rama un brazo levemente más lento.

Innoble en la tormenta de la época gris;
avasalla mi norma la lumbre justiciera;
yo pinto la esperanza... Yo soy Henri Matisse
que le anticipa al mundo lo que del tiempo espera.

 

Versión de: Carlos López Narváez


Repost 0
Published by Carlos de Landa
Comenta este artículo
24 enero 2012 2 24 /01 /enero /2012 01:16

49.jpg

 

Continuación...)

 

 

Alguien me dijo que, extraviado entre hielos,
En un caos de montes y lejos de los mares,
Vio pasar sin violencia y sin humo la masa
Empenachada, inmensa, de un barco gigantesco.

 

Marinos silenciosos asían los cordajes
Y pájaros chillones rozaban los obenques,
Contra los parapetos soñaban bailarinas
Enfundadas en telas suntuosas y turbantes.

 

En sus cuellos y brazos enhebraban las joyas
Mil destellos glaciales, y grandes abanicos
De plumas, en sus manos, crepitaban, tendidos
Hacia escalas con torres rojas de fiesta y bailes.

 

Bailarines absortos en su melancolía,
En sueños comparaban sus ansias al acero.
Entre los montes era, en noche de locura,
Grandes nubes rozaban el flanco de los témpanos.

 

Hubo otro, también, que en medio de un calvero
Un rosal descubrió entre enhiestos abetos.
¿Cuántas rosas de sangre alcanzó a recoger
Antes de adormecerse, al alba, bajo el musgo?

 

Sus ojos preservaron, sin embargo, el extraño
Paisaje en la pupila, y su titubeante
Corazón eligió, para dejar la lucha,
El lugar que embalsaman la rosa y el tomillo.

 

En la época aquella en que con voz vibrante
Cantábamos, cruzamos singulares países
En que a nuestras amadas, con palabras de claro
Sentido familiar, el eco respondía.

 

Pero hoy, desde que la noche nos aplasta,
En nuestro pecho tienen acentos misteriosos
Esas voces, y cuando nos las trae el recuerdo
Su orden imperiosa nosotros no acatamos.

 

¿Escucháis esas voces cantando en la montaña,
Escucháis la trompetas romanas y los cuernos?
¿Por qué sólo cantamos estribillos de reos
Al compás de una eterna y lúgubre campana?

 

¿Será acaso Don Juan quien va por la alameda
En que la sombra se une a espectros del amor?
¿Ha marcado los pechos con su talón pesado
El paso que resuena en las noches desiertas?

 

No es por cierto el Don Juan que desciende impasible
La escalera bañada de luces infernales,
Ni aquel que profanó, escupiendo, la Biblia
Y bebía, burlón, con el Comendador.

 

Incomprendidos, nunca conmovieron sus ojos,
Ni conoció su boca sino el beso del sueño,
Y es el Don Juan que sueña, en sombríos ardores,
Con la que lo desprecia y lo ignora y sin tregua

 

Clava su boca muda, sus labios sepulcrales,
Sus helados diamantes en sus ojos y boca,
Crueles ojos de esfinge y manos animales
En sus ojos y manos, y en su estrella y su cielo.

 

Mas él, herido el pecho por difuntas quimeras,
Que hunden aún el pico pútrido en sus amores,
Con un beso viril, oh bellezas efímeras,
Os salvará quizás antes que llegue el fin.

 

En su boca la risa fresas aplastará,
Un destino más puro le marcará los ojos.
Es Baco que renace de brasas y ceniza,
En los dientes ceniza y brasas en las manos.

 

Mas por uno que vuelve, cuántos que sin morir
En los pies y en el alma llevan duras cadenas.
Los ríos correrán, se pudrirán los muertos...
Cada año las hayas se cubrirán de hojas.

 

versión: Carlos Cámara y Miguel Ángel Frontán

imagen: George Georiou

Repost 0
Published by Carlos de Landa
Comenta este artículo
23 enero 2012 1 23 /01 /enero /2012 23:17
Repost 0
Published by Carlos de Landa
Comenta este artículo
23 enero 2012 1 23 /01 /enero /2012 21:54

heidegger16congadamer.jpg

 

(fragmentos)

 

En la metafísica se lleva a cabo la meditación sobre la esencia de lo existente así como una decisión sobre la esencia de la verdad. La metafísica fundamenta una era, desde el momento en que, por medio de una determinada interpretación de lo exisente y una determinada concepción de la verdad, le procura a ésta el fundamento de la forma de su esencia. Este fundamento domina por completo todos los fenómenos que caracterizan a dicha era y viceversa, quien sepa meditar puede reconocer en estos fenómenos el fundamento metafísico. La meditación consiste en el valor de convertir la verdad de nuestros propios principios y el espacio de nuestras propias metas en aquello que más precisa ser cuestionado.


Uno de los fenómenos esenciales de la Edad Moderna es su ciencia. La técnica mecanizada es otro fenómeno de idéntica importancia y rango. Pero no se debe caer en el error de considerar que esta última es una mera aplicación, en la práctica, de la moderna ciencia matemática de la naturaleza. La técnica mecanizada es, por sí misma, una transformación autónoma de la práctica, hasta el punto de que es ésta la que exige el uso de la ciencia matemática de la naturaleza. La técnica mecanizada sigue siendo hasta ahora el resultado más visible de la esencia de la técnica moderna, la cual es idéntica a la esencia de la metafísica moderna.


Un tercer fenómeno de igual rango en la época moderna es el proceso que introduce al arte en el horizonte de la estética. Esto significa que la obra de arte se convierte en objeto de la vivencia y, en consecuencia, el arte pasa por ser expresión de la vida del hombre.


Un cuarto fenómeno se manifiesta en el hecho de que el obrar humano se interpreta y realiza como cultura. Así pues, la cultura es la realización efectiva de los supremos valores por medio del cuidado de los bienes más elevados del hombre.  La esencia de la cultura implica que, en su calidad de cuidado, ésta cuide a su vez de sí misma, convirtiéndose en una política cultural.


Un quinto fenómeno de la era moderna es la desdivinización o pérdida de dioses. Esta expresión no se refiere sólo a un mero dejar de lado a los dioses, es decir, al ateísmo más burdo. Por pérdida de dioses se entiende el doble proceso en virtud del que, por un lado, y desde el momento en que se pone el fundamento del mundo en lo infinito, lo incondicionado, lo absoluto, la imagen del mundo se cristianiza, y, por otro lado, el cristianismo transforma su cristianidad en una visión del mundo (la concepción cristiana del mundo), adaptándose de esta suerte a los tiempos modernos. La pérdida de dioses es el estado de indecisión respecto a dios y a los dioses. Es precisamente el cristianismo el que más parte ha tenido en este acontecimiento. Pero, lejos de excluir la religiosidad la pérdida de dioses es la responsable de que la relación con los dioses se transforme en una vivencia religiosa. Cuando esto ocurre es que los dioses han huido. El vacío resultante se colma por medio del análisis histórico y psicológico del mito.

 

¿Qué concepción de lo ente y qué interpretación de la verdad subyace a estos fenómenos?

Restringiremos la pregunta al primer fenómeno citado, esto es, a la ciencia.
¿En qué consiste la esencia de la ciencia moderna?
¿Qué concepción de lo 
exisente y de la verdad fundamenta a esta esencia? Si conseguimos alcanzar el fundamento metafísico que fundamenta la ciencia como ciencia moderna, también será posible reconocer a partir de él la esencia de la era moderna en general. En la actualidad, cuando empleamos la palabra ‘ciencia’ ésta significa algo tan esencialmente diferente de la doctrina y scientia de la Edad Media como de la epistéme griega. La ciencia griega nunca fue exacta, porque según su esencia era imposible que lo fuera y tampoco necesitaba serlo. Por eso, carece completamente de sentido decir que la ciencia moderna es más exacta que la de la Antigüedad.  Del mismo modo, tampoco se puede decir que la teoría de Galileo sobre la libre caída de los cuerpos sea verdadera y que la de Aristóteles, que dice que los cuerpos ligeros aspiran a elevarse, sea falsa, porque la concepción griega de la esencia de los cuerpos, del lugar, así como de la relación entre ambos, se basa en una interpretación diferente de lo ente y, en consecuencia, determina otro modo distinto de ver y cuestionar los fenómenos naturales. A nadie se le ocurriría pretender que la literatura de Shakespeare es un progreso respecto a la de Esquilo, pero resulta que aún es mayor la imposibilidad de afirmar que la concepción moderna de lo ente es más correcta que la griega.  Por eso, si queremos llegar a captar la esencia de la ciencia moderna, debemos comenzar por librarnos de la costumbre de distinguir la ciencia moderna frente a la antigua únicamente por una cuestión de grado desde la perspectiva del progreso.

 

Pues bien, si la ciencia en tanto que investigación es una manifestación esencial de la Edad Moderna, aquello que constituye el fundamento metafísico de la investigación debe determinar en primer lugar y mucho antes toda la esencia de la Edad Moderna. Podemos ver la esencia de la Edad Moderna en el hecho de que el hombre se libera de las ataduras medievales liberándose a sí mismo. Pero por correcta que sea esta caracterización, resulta superficial. Tiene como consecuencia esos errores que impiden captar el fundamento esencial de la Edad Moderna y medir también a partir de allí el alcance de su esencia. No cabe duda de que la Edad Moderna ha traído como consecuencia de la liberación del hombre, subjetivismo e individualismo. Pero tampoco cabe duda de que ninguna otra época anterior ha creado un objetivismo comparable y que en ninguna otra época precedente adquirió tanta importancia lo no individual bajo la forma de lo colectivo. Lo esencial aquí es el juego alternante y necesario entre subjetivismo y objetivismo. Pero precisamente este condicionamiento recíproco nos remite a procesos de mayor profundidad.

 

                                                  ( ... )

 

Lo decisivo no es que el hombre se haya liberado de las anteriores ataduras para encontrarse a sí mismo: lo importante es que la esencia del hombre se transforma desde el momento en que el hombre se convierte en sujeto. Naturalmente, debemos entender esta palabra subjectum, como una traducción del griego hipokheimenon. Dicha palabra designa a loa que yace ante nosotros y que, como fundamento reúne todo sobre sí. En un primer momento, este significado metafísico del concepto de sujeto no está especialmente relacionado con el hombre y aún menos con el Yo.
Pero si el hombre se convierte en el primer y auténtico subjectum, esto significa que se convierte en aquel ente sobre el que se fundamenta todo ente en lo tocante a su modo de ser y su verdad.
El hombre se convierte en centro de referencia de lo ente como tal. Pero esto sólo es posible si se modifica la concepción de lo ente en su totalidad. ¿En qué se manifiesta esta transformación? ¿Cuál es, conforme a ella, la esencia de la Edad Moderna?


Cuando meditamos sobre la Edad Moderna nos preguntamos por la moderna imagen del mundo. La caracterizamos mediante una distinción frente a la imagen del mundo medieval o antigua. Pero ¿por qué nos preguntamos por la imagen del mundo a la hora de interpretar una época histórica? ¿Acaso cada época de la historia tiene su propia imagen del mundo de una manera tal que incluso se preocupa ya por alcanzar dicha imagen? ¿O esto de preguntar por la imagen del mundo sólo responde a un modo moderno de representación de las cosas?
¿Qué es eso de una imagen del mundo?  Parece evidente que se trata de eso: de una imagen del mundo. Pero ¿qué significa mundo en este contexto? ¿Qué significa imagen?  El mundo es aquí el nombre que se le da a lo ente en su totalidad.  No se reduce al cosmos, a la naturaleza. También la historia forma parte del mundo. Pero hasta la naturaleza y la historia y su mutua y recíproca penetración y superación no consiguen agotar el mundo. En esta designación está también supuesto el fundamento del mundo, sea cual sea el tipo de relación que imaginemos del fundamento con el mundo.

 

                                                     ( ... )


La palabra ‘imagen’ hace pensar en primer lugar en la reproducción de algo. Según esto, la imagen del mundo sería una especie de cuadro de lo ente en su totalidad. Pero el término ‘imagen del mundo’ quiere decir mucho más que esto. Con esa palabra nos referimos al propio mundo, a él, lo existente en su totalidad, tal como nos resulta vinculante y nos impone su medida. ‘Imagen’ no significa aquí un calco, sino aquello que resuena en el giro alemán: ‘Wir sind über etwas im Bilde’, es decir, ‘estamos al tanto de algo’. Esto quiere decir que la propia cosa se aparece ante nosotros precisamente tal como está ella respecto a nosotros. Hacerse con una imagen de algo significa situar a lo existente mismo ante si para ver qué ocurre con él y mantenerlo siempre ante sí en esa posición. Pero aún falta una determinación esencial en la esencia de la imagen. «Estar al tanto de algo» no sólo significa que lo ente se nos represente, sino que en todo lo que le pertenece y forma parte de él se presenta ante nosotros como sistema. «Estar al tanto» también implica estar enterado, estar preparado para algo y tomar las consiguientes disposiciones.  Allí donde el mundo se convierte en imagen, lo ente en su totalidad está dispuesto como aquello gracias a lo que el hombre puede tomar sus disposiciones, como aquello que, por lo tanto, quiere traer y tener ante él, esto es, en un sentido decisivo, quiere situar ante sí. Imagen del mundo, comprendido esencialmente, no significa por lo tanto una imagen del mundo, sino concebir el mundo como imagen.  Lo ente en su totalidad se entiende de tal manera que sólo es y puede ser desde el momento en que es puesto por el  hombre que representa y produce.  En donde llega a formarse una imagen del mundo, tiene lugar una decisión esencial sobre lo ente en su totalidad. Se busca y encuentra el ser de lo existente en la representabilidad de lo (exist)ente.


Pero en cualquier lugar en el que lo ente no sea interpretado en este sentido, el mundo tampoco puede llegar a la imagen, no puede haber ninguna imagen del mundo. Es el hecho de que lo ente llegue a ser en la representabilidad lo que hace que la época en la que esto ocurre sea nueva respecto a la anterior.  Las expresiones «imagen del mundo de la Edad Moderna» y «moderna imagen del mundo» dicen lo mismo dos veces y dan por supuesto algo que antes nunca pudo haber: una imagen medieval y otra antigua del mundo. La imagen del mundo no pasa de ser medieval a ser moderna, sino que es el propio hecho de que el mundo pueda convertirse en imagen lo que caracteriza la esencia de la Edad Moderna. Por el contrario, para la Edad Media, lo ente es el ens creatum, aquello creado por un dios creador personal en su calidad de causa suprema.  Ente quiere decir aquí pertenecer a un determinado grado dentro del orden de lo creado y, en tanto que elemento así causado, corresponder a la causa creadora(analogía entis).  Pero el ser de lo ente nunca reside en el hecho de que, llevado ante el hombre en tanto que elemento objetivo, se vea dispuesto en su sector de asignación y disponibilidad y sólo consiga ser de ese modo.


La interpretación moderna de lo ente está aún más alejada del mundo griego. Una de las más antiguas sentencias del pensamiento griego sobre el ser de lo ente dice así: Tò gar aei tò noein éstín te kai eïnai. Esta frase de Parménides quiere decir que la percepción de lo ente pertenece al ser porque es él el que la exige y determina.  Lo ente es aquello que surge y se abre y que, en tanto que aquello presente, viene al hombre como a aquel que está presente, esto es, viene a aquel que se abre él mismo a lo presente desde el momento en que lo percibe. Lo ente no accede al ser por el hecho de que el hombre lo haya contemplado primero, en el sentido, por ejemplo, de una representación como las de la percepción subjetiva. Es más bien el hombre el que es contemplado por lo ente, por eso que se abre a la presencia reunida en torno a él. Contemplada por lo ente, incluida y contenida dentro de su espacio abierto y soportada de este modo por él, involucrada en sus oposiciones y señalada por su ambigüedad: ésta era la esencia del hombre durante la gran época griega. Por eso, a fin de llevar su esencia a su cumplimiento, este hombre tenía que reunir (legein) eso que se abre a sí mismo en su espacio abierto, salvarlo (sóthein) mantenerlo atrapado y preservarlo y permanecer expuesto a todas las disensiones de la confusión.  El hombre griego es en tanto que percibe lo ente, motivo por el que en Grecia el mundo no podía convertirse en imagen. Por el contrario, el hecho de que para Platón la entidad de lo ente se determine como eidos (aspecto, visión), es el presupuesto, que condicionó desde siempre y reinó oculto largo tiempo de modo mediato, para que el mundo pudiera convertirse en imagen.

Así pues, si se interpreta el carácter de imagen del mundo como la representabilidad de lo ente, no queda más remedio, para captar plenamente la esencia moderna de la representabilidad, que rastrear a partir de esa palabra y concepto tan desgastados -«representar»- la fuerza originaria de su nombre: poner ante sí y traer hacia sí.  Gracias a esto, lo ente llega a la estabilidad como objeto y sólo así recibe el sello del ser. Que el mundo se convierta en imagen es exactamente el mismo proceso por el que el hombre se convierte ensubjectum dentro de lo ente.

 

                                              ( ... )


Por medio de esta sombra, el mundo moderno se sitúa a sí mismo en un espacio que escapa a la representación y, de este modo, le presta a lo incalculable su propia determinabilidad y su carácter históricamente único.  Pero esta sombra indica otra cosa cuyo conocimiento nos está vedado en la actualidad. El hombre no podrá llegar a saber qué es eso que está vedado ni podrá meditar sobre ello mientras se empeñe en seguir moviéndose dentro de la mera negación de su época. Esa huida a la tradición, entremezclada de humildad y prepotencia, no es capaz de nada por sí misma y se limita a ser una manera de cerrar los ojos y cegarse frente al momento histórico. 

 El hombre sólo llegará a saber lo incalculable o, lo que es lo mismo, sólo llegará a preservarlo en su verdad, a través de un cuestionamiento y configuración creadores basados en la meditación. Ésta traslada al hombre futuro a ese lugar intermedio, a ese Entre, en el que pertenece al ser y, sin embargo, sigue siendo un extraño dentro de lo ente. Hölderlin ya lo sabía.  Su poema titulado «A los alemanes» concluye con estas palabras:
 
En verdad, nuestro tiempo de vida está
estrechamente limitado.
Vemos y contamos la cifra de nuestros años.
Pero los años de los pueblos
¿qué mortal los ha visto?
Si tu alma alza nostálgico el vuelo por encima
de tu propia época, tú en cambio permaneces triste 
en la fría ribera
junto a los tuyos y jamás los conoces.

 

                        1938

 

imagen: Martin Heiddeger y H. G. Gadamer en la Selva Negra

Repost 0
Published by Carlos de Landa
Comenta este artículo

  • : ENCUENTROS EN EL SUBSUELO
  • ENCUENTROS EN EL SUBSUELO
  • : ≈FRAGMENTOS DE UNA HISTORIA DEL SIGLO XX≈
  • Contacto

Recherche

dr. Fritz Kahn

nahuali - View my 'dr. Frtiz Kahn' set on Flickriver

Archivos

arqueología del saber

may4 leer

 

 jinete.jpg  leer

 

 

fordi.jpg lieer

 

 weimar1p-copia-2.jpg lieer

 

LONDON-1914.jpg leer

 

arte900.jpg  leer